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miércoles, 2 de mayo de 2007

Hoy es dos de mayo, siniooora... los rumanos madrileños celebramos el levantamiento de unos campesinos bronxtoleños (sí, por aquel entonces ya se llamaban así) y de demás pueblos circundantes que, en 1808, se negaron a ser civilizados por los simpáticos, educados y piadosos franceses:



Pero yo no estoy aquí para dar lecciones de historia a nadie (¿o quizá sí?). Lo que, oficialmente, se celebra hoy es la fiesta de la Comunidad de Madrid. Esa es la razón por la cual los madrileños podemos disfrutar de un macropuente de cinco días dedicados a la holgazanería y a la quema de contenedores y lanzamiento de pelotas de goma. Como sabes, la Comunidad de Madrid es una región (por llamarla de alguna forma) española surgida de la entrañable época conocida como "la Transición", así como del concepto que un ministro de la UCD acuñó por aquel entonces: el "Café para Todos". Lo que, obviamente, no se llegó nunca a especificar fue qué tipo de café (con leche, cortado, descafeinado...) nos tocaba a cada uno. En el caso de la mayoría de las provincias castellanas, se optó por un descafeinado de esos de sobre que quedaba muy lejos del que copaban las grandes tazas que años antes se habían repartido entre las conocidas como "comunidades históricas". El caso de la provincia de Madrid, sin embargo, fue distinto, ya que lo que se repartió por aquí no fue café, fue cerveza. Si no te lo crees, no tienes más que echarle un vistazo al escudo y a la bandera de "esta nuestra Comunidad":



Espero que nunca te dejaras engañar por la historia aquella de no sé qué siete estrellas o puertas pero, por si acaso, voy a contarte la verdadera historia. La creación de la Comunidad de Madrid, en marzo de 1983, respondió en su momento a una campaña publicitaria de la famosa compañía cervecera "Majou", también conocida como "Maou" o, simplemente, "Mau". El objetivo de Majou era relanzar su icónico producto "Majou Cinco Estrellas", cuya venta atravesaba una pequeña crisis causada por los cambios a los que se enfrentaba el mercado español en aquellos tiempos, que facilitaron la entrada en nuestro país de numerosas marcas de cerveza extranjeras. En vista del negro panorama que se avecinaba, con las Heinekens, Budwéisseres, Karlsbergs y demás micciones noreuropeas amenazando con corromper la estética de cualquier barra tradicional española, la cervecera decidió desarrollar la más brutal y duradera campaña publicitaria de la historia de las compañías cerveceras. Y así, con el apoyo de algún que otro grupo político, consiguieron la aprobación del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, el cual sentaba las bases de la feroz campaña, a la vez que le daba sustento por tiempo indefinido. Como ya habrás podido deducir, la estrategia de Majou consistía en introducir subliminalmente el logotipo de la "Cinco Estrellas" en la enseña de la Comunidad, conocida popularmente como "La Cervecera", así como en su escudo. Lo de las siete estrellas de la versión oficial de la bandera era para despistar, pues todos sabemos que las verdaderamente importantes son cinco.

Tras más de 20 años desde el inicio de la campaña, huelga decir que ha sido un incontestable éxito, al haberse convertido a la Comunidad de Madrid en orgullosa portadora de la imagen de Majou por toda España y parte del extranjero. Así como la penetración del símbolo en absolutamente todos los bares y tascas de mala muerte madrileños, donde el logotipo de la Majou Cinco Estrellas se ha convertido en cartel oficial de bienvenida, ocupando los más hermosos y apreciados rincones de estos entrañables locales.

Toda esta lección de historia, contrastada y absolutamente verídica, no era más que una excusa para desearos a todos, aunque un poco tarde, un feliz 2 de mayo, Día de la Comunidad cervecera de Madrid. Lo celebraré tomándome una majou... pero majou "clásica", que la "cinco estrellas" apesta.


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jueves, 26 de abril de 2007

Primera parte.

La semana pasada sentábamos las bases de lo que podría ser un primer manifiesto de independencia de mi barrio. Fúrgol para movilizar a las masas, transportes para comunicarse con el resto de suburbios marginales, grandes almacenes para comprar todo tipo de drojas legales... Llegados a este punto, uno puede pensar que Valderas (en adelante SJdV, que mola más y lo he inventado yo mismo, creo) ya cuenta con todo lo necesario para ser considerado como una realidad identitaria (si no te gusta esta palabra, manifiéstalo en este otro lugar) popular de colectivo vecinal, lo cual viene a ser algo así como las primeras cinco palabras que se me han ocurrido para establecer un estúpido símil con las "realidades nacionales", "naciones de naciones", "comunidades nacionales", "naciones históricas" y demás eufemismos a los que nos tienen acostumbrados los políticos. Sin embargo, aún no hemos reparado en lo más importante, en aquellos factores que verdaderamente determinan el destino y las aspiraciones de toda colectividad humana (no me negarás que la frase suena de lo más romántica, a la par que progre) y que, en este caso, he distribuido en tres secciones: los usos y tradiciones sociales, representados por la conducta de los "okupas"; el arte y la cultura, representados por la arquitectura "bizarra" de los Castillos; la historia y la mitología popular, de las que forman parte fundamental los visitantes del espacio exterior. Comenzamos:

Sociedad



SJdV es un barrio joven, al contrario que su población, que es, en general, vieja. La mayoría se estableció aquí allá por los años sesenta del siglo XX, atraida por el rápido crecimiento que fue experimentando este enclave cercano a Alcorcón, y perteneciente a su término municipal. Por aquel entonces, Alcorcón era un pueblecito castellano nuevo conocido especialmente por la innata habilidad de sus habitantes para fabricar botijos. Pero no toda la población actual se reduce a los que llegaron en la época de los botijos e hijos de estos (mi caso). Por una parte, la ampliación del barrio conocida como "Los Castillos", en la que los pisos de protección oficial conviven fraternalmente con los chalés y colonias de pisos para pijos pobres, supuso una importante inyección de nuevas gentes en el barrio desde los primeros años noventa. Por otra parte, están los que deciden optar por ese acto tan moderno y súper-cool que es la okupación. Por supuesto, este hecho no es en absoluto significativo en términos de población, pero tenía que meterlo por algún lado. El autodenominado C.S.O. (Centro Social Okupado) Escuela Taller es un edificio del ayuntamiento de Alcorcón (buuu... imperialistas... buuu...) que durante muchos años fue usado como centro en el que se impartían cursos de jardinería y otros oficios destinados a los jóvenes de toda la ciudad. Su actividad como escuela cesó, el ayuntamiento lo dejó prestado a algunas asociaciones culturales durante algún tiempo y, finalmente, quedó abandonado. Hasta que llegaron ellos:


http://www.youtube.com/watch?v=p2vIRo8eXCs

Ya os han contado un poco de qué va la historia ellos mismos. El tema de la okupación podría dar lugar a un debate que un blog marginal como este es incapaz de generar, por lo que el cometido de este post no es juzgar la actitud de estos señores. Eso sí, no dejaré de comentar alguna que otra cosa...

La Escuela Taller es un enorme edificio público que debería ser aprovechado por el Ayuntamiento con algún tipo de fin, ya sea reconvertirlo en escuela, centro social... o venderlo. Aunque, por otro lado, si al Ayuntamiento se la soplan todos esos metros desperdiciados, no me parece del todo mal que lleguen estos chicos a hacer todas esas cosas que comentan en el vídeo. Aunque, por lo que veo, parece que lo tienen bastante abandonado y, más que "centro social ocupado", quizá debiera llamarse "centro en el que fumar unos porros y tomar unas birras cuando no estoy en casa de mis viejos". Otro de los posibles motivos de queja quizá sea los escándalos que montan de vez en cuando. Y es que, el día que unos punkarras estuvieron hasta las cinco de la mañana reventando la fachada de mi casa con un atronador ruido que pretendía ser música en directo, un pequeño Cho Seung-Hui estuvo a punto de nacer dentro de mí. Sin embargo, hay días que no está mal tener a esta gente cerca, como aquel en el que pude disfrutar gratis desde mi casa de un concierto del grupo valenciano Ki Sap.

Al margen de escuelas talleres, okupas y demás, podemos comentar otros aspectos relacionados con la sociedad del barrio. En cuanto a la vida nocturna de SJdV, hay poco que destacar. Sólo la presencia de algún que otro bar de copas marginal, así como la arraigada tradición del botellón son capaces de contrarrestar ligeramente la influencia de otros barrios de Alcorcón y Madrid a los que resulta inevitable emigrar cuando llega el fin de semana. Parajes y parques muy concretos como "La Peninsular" (denominado así en honor a la constructora que allí se alojó durante mucho tiempo) son los que resisten a este éxodo masivo. La mayor impulsora de la cultura del botellón ha sido, sin duda, la famosa bodega de Belmonte, cuyas míticas garrafas de vino y kalimotxo han saciado la sed de varias generaciones de jóvenes. Sin olvidarnos de las bebidas de alta graduación alcohólica que suelen albergar sus estanterías, entre las que, además de las clásicas que todos conocemos y estamos hartos de ingerir compulsivamente, podemos encontrar algunas de bajo coste, importadas desde la Región de Murcia y otros lugares de la geografía española. Es el caso del vodka Mirror's, que anteriormente fue conocido como Stollickof (o algo así) y tenía una etiqueta similar a la del Stolichnaya. No sé cuál será la diferencia entre el original ruso y la copia murciana, pero lo cierto es que, antes de comprar el segundo, recuerdo que te hacían firmar un papel en el que eximías a la bodega de toda responsabilidad por lo que te pudiera ocurrir a causa de su consumo... En cualquier caso, yo siempre podré decir con la cabeza bien alta que un día bebí vodka "estoikof" (así se le conocía familiarmente).

Con esta descarada referencia al alcoholismo y las drojas (unos temas muy sociales, sin duda) doy por concluido el episodio de hoy de "Okupas, Castillos y Platillos Volantes"). La semana que viene continuaremos hablando de las otras dos palabras que aún nos quedan pendientes: los castillos y los platillos volantes .


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lunes, 23 de abril de 2007


...y en abril para más señas, en Villalar ajustician a quienes justicia pidieran (Luis López Álvarez, "Poema de los Comuneros", 1972).


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Tranquilo, que no te voy a soltar ningún rollo folclórico de esos que tanto aborrezco, ciertamente. Sólo estoy aquí para recordar que hoy, 23 de abril, se celebra el día de Castilla, no sólo en la comunidad autónoma de Castilla y León, donde también es día festivo oficialmente, sino en todas las comarcas de Castilla. Al menos en todas aquellas en las que aún quede memoria de lo que fue en su momento un gran país y del que hoy sólo queda el artificio de cinco comunidades autónomas diferentes sin una identidad regional histórica propia (salvo Cantabria quizá, pero ese es un tema en el que no voy a entrar). En este día se conmemora la derrota, en 1521, de los Comuneros en la Guerra de las Comunidades, la cual supuso la caída de la soberanía del Reino de Castilla en manos del emperador extranjero Carlos V. Así de raros somos los castellanos que, al igual que los catalanes, "celebramos" una derrota.

Independientemente de todas estas historietas, el 23 de abril es desde hace ya más de 30 años una fiesta en la que se recogen todo tipo de reivindicaciones del pueblo castellano, desde las de los folclóricos regionalistas de Tierra Comunera hasta las de los simpáticos rojillos de Izquierda Castellana. Mi particular forma de celebrarlo hoy es "salir del armario" políticamente (aunque cada vez me cuesta más identificarme ligeramente con algún partido político en concreto), como recientemente hizo el candidato comunero a la alcaldía de Palencia en este ULTRABIZARRO vídeo electoral:



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miércoles, 18 de abril de 2007

Hoy voy a hablar de mi barrio. No de las cosas que veo desde mi ventana, como hice el otro día, sino de todo él en general: da hood, nigga!

Si no lo reconociste en las fotos, tengo que confesarte que vivo en San José de Valderas, un pequeño barrio de Alcorcón la periferia de Madrid. Dicen que pertenece al municipio de Alcorcón, pero lo cierto es que se cumplen una serie de hechos diferenciales que convierten a Valderas en algo así como la famosa "realidad nacional" de Chaves, pero aplicado a los barrios y las ciudades. Para demostrarlo, se puede decir que San José de Valderas tiene, entre otras cosas:


  • Su propia entrada en la A-5, en la que pone explícitamente "San José de Valderas" (nada de "Alcorcón Norte" o cualquier chorrada de esas que la DGT se inventa a veces para los carteles).

  • La famosa estación de Cercanías conocida como "San José de Valderas", además de su propia parada de la Línea 10 del Metro de Madrid (Línea 10... nada de "Metrosur").

  • Un gran centro comercial desde hace casi 20 años, el cual es conocido en toda la zona como el "Hipercor de San José de Valderas" y cuyo nombre oficial es "Centro Comercial San José de Valderas".

  • Un equipo de fútbol, de categoría regional. Después de más de 30 años de escisión, en los que existían dos equipos en el barrio -AP Trival y UD San José de Valderas-, en 2004 ambos se fusionaron dando lugar al nuevo CF Trival Valderas, actualmente en el grupo 4 de la primera división de aficionados de la Comunidad de Madrid (primera regional) y con serias aspiraciones de retornar a la categoría preferente.

  • Historia, cultura, personajes y leyendas populares propias que han llegado a trascender todo tipo de fronteras y que merecen un capítulo aparte en este simulacro de manifiesto. Será entonces cuando hablemos de escuelas okupadas, arquitectura "bizarra", personajes legendarios y, por supuesto, el plato fuerte que sé que estás esperando...


Platillos volantes




Eso será en una fecha de la próxima semana aún por determinar. Mientras tanto, puedes hacer más llevadera la espera tratando de ubicar el barrio de San José de Valderas. Para facilitarte la tarea, lo he rodeado con una línea roja en un par de capturas del Google Earth...

Respecto a sus vecinos alcorconeros (click para agrandar):


En un contexto más global:

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  • Mi nombre es David G. R.
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"Es lo que pasa siempre, tío, filosofó entonces el Gordo, bruscamente serio, acariciándose su media melena fijada con laca. Los buenos pierden y los malos ganan. No me seas capullo, Gordo, saltó el Zarco. Eso es lo que pasa cuando los buenos son gilipollas y los malos unos listillos. Tío, tío, tío, intervino entonces el Tío, con una inocencia que por un momento interpreté como una forma de ironía. No me jodas que ahora quieres ser bueno. El Zarco pareció dudar, pareció pensarse la réplica o darse cuenta de repente de que todos estábamos pendientes de su réplica y habíamos dejado de reír. Claro, ¿tú no?, dijo por fin. Pero prefiero ser malo que ser gilipollas."— Javier Cercas

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