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miércoles, 13 de junio de 2007

Como toda buena película cubana o ambientada en Cuba, Suite Habana (Fernando Pérez, 2003) es un colage de topicazos cubanos de esos que tan bien conocemos todos los que alguna vez hemos parado allí. O los que han visto unas cuantas películas de estas:


(Sí, últimamente me he aficionado a los fotomontajes vía Paintbrush)

Paredes desconchadas, fotos del Che, ron, carteles de propaganda, niños con uniforme, coches antiguos y, por supuesto...


La emigración:


Suite Habana es una de esas joyas que de vez en cuando da el cine cubano. Este peculiar documental sobre la vida cotidiana de diez ciudadanos de La Habana arrasó en la edición de 2003 del prestigioso Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (ganó prácticamente todo lo ganable), además de obtener nominaciones y premios en los Goya, en el festival de San Sebastián... Con esta carta de presentación, uno no debería resistirse a ver la película en cuanto tuviera la oportunidad (yo te la voy a dar hoy aquí mismo, pero no se lo cuentes a nadie). Sin embargo, si nos da por entrar en detalles como que se trata de un documental sin narración, sin diálogos y sin una conexión directa entre las diez historias que paralelamente se desarrollan, quizá nuestra preconcepción pueda empezar a cambiar de "interesante ejemplar de cine 'independiente' para pasar la tarde del domingo y encima poder dármelas de culto" a "ladrillo infumable para gafapastas y progres fumadores de pipa". A pesar de todo esto, yo te recomiendo que le des una oportunidad a esta pieza de más de una hora de cine en estado puro (tremendamente gafapastosa esta frase, mola).

En esta película, Fernando Pérez se recrea en la plasticidad puramente visual de diversas situaciones de la vida cotidiana, sin más acompañamiento que los sonidos naturales y la música, creando una atmósfera muy singular para acercarse a La Habana, una ciudad por la que es realmente difícil andar durante más de diez minutos sin que alguien se pare a hablar contigo. Más allá de todo esto, Suite Habana supone una fascinante fotografía de la sociedad cubana y, en mi modesta opinión, la perspectiva que toma Fernando Pérez aquí es mucho más abierta y esclarecedora que la visión que pretenden darnos algunos filmes panfletarios producidos fuera de Cuba sobre la situación de aquel fascinante país.

Sin enrollarme más, aquí tienes otro adelanto:


Y si te ha gustado, puedes ver la película completa que algún pillín ha subido a YouTube. Como no creo que alguno de los que se pasan por aquí tuviera pensado comprarse el DVD, espero no hacer "mal" a nadie por enlazarla:

1ª parte
2ª parte
...

Y así hasta terminar la película. Puedes buscar tú mismo las siguientes fragmentos.


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martes, 24 de abril de 2007

Advertencia:



Este artículo intenta llevarte al LADO ROSA DE LA FUERZA
Si tienes dudas respecto a tu sexualidad, por tu bien, no lo leas
Si te atraen las personas con tus mismos órganos sexuales, ¡¡bienvenido seas!!

Austerhouse me manda este meme que, por su título, podría resultar en el post más cursi y sentimentaloide jamás creado en la corta historia de este blog... o no: de ahí la estúpida cabecera inciclopédica que le he puesto. Espero que no sirva para manchar mi reputación de rudo transportista cliente de lupanares de carretera. Soltada la payasada de rigor para quitarle hierro al asunto, comenzamos con lo que viene a ser el meme en sí mismo (8 palabras de relleno en la frase: no está mal, pero se puede superar):


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Se trata de describir lo que para mí sería una cita (dícese del encuentro previamente concertado por, preferentemente, dos personas y, en este caso, de diferentes sexos) "perfecta", especificando lugar, momento del día, ambiente y música para, o bien poner en el radiocasette, gramófono o dispositivo reproductor de audio adicional, o bien para escuchar en directo, supongo. Mi elección no la he meditado mucho pero, a bote pronto, me sale algo así:


Lugar.
La Habana, capital de Cuba, en alguna sencilla terraza en el Malecón.
Momento.
Al atardecer, cuando los últimos rayos del sol aún iluminen los ojos de mi acompañante.
Ambiente.
El típico de la ciudad de La Habana, con la presecia del bullicio propio de una ciudad tremendamente viva como ella sola unida al murmullo de las olas del mar.
Música.
No lo considero demasiado importante, por extraño que pueda parecer. Para interrumpir el ambiente descrito en el punto anterior, quizá lo que más encajara sería algo de música cubana. Silvio Rodríguez, Omara Portuondo (la que canta ahora, si le diste al play) o incluso los Orishas... habría muchas opciones. También estaría la opción de escuchar algún tipo de sonido más europeo. Algunos de mis grupos favoritos con grandes canciones para ocasiones así son New Order, Massive Attack, Los Planetas, Babasónicos... Habría muchas opciones válidas, aunque una pedazo de canción que me encanta para momentos así es, sin duda, Common People. I wanna sleep with common people... like you.

En fin, todo esto sería muy bonito, pero sólo si, como dice la canción, "las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar".




Le paso el meme a Enrique Dans y a Nacho Escolar cualquiera que lo haya leído hasta aquí, como siempre.


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  • Mi nombre es David G. R.
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"Es lo que pasa siempre, tío, filosofó entonces el Gordo, bruscamente serio, acariciándose su media melena fijada con laca. Los buenos pierden y los malos ganan. No me seas capullo, Gordo, saltó el Zarco. Eso es lo que pasa cuando los buenos son gilipollas y los malos unos listillos. Tío, tío, tío, intervino entonces el Tío, con una inocencia que por un momento interpreté como una forma de ironía. No me jodas que ahora quieres ser bueno. El Zarco pareció dudar, pareció pensarse la réplica o darse cuenta de repente de que todos estábamos pendientes de su réplica y habíamos dejado de reír. Claro, ¿tú no?, dijo por fin. Pero prefiero ser malo que ser gilipollas."— Javier Cercas

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